salud

Etiología de la resaca

“Veisalgia” es el término médico para síntomas posteriores inducidos por la ingesta de alcohol etílico o etanol, componente de bebidas alcohólicas. Si bien es cierto que no se debe enteramente a la deshidratación provocada por el alcohol como popularmente se cree, su origen sí es multifactorial.

El principal factor al que se le imputa es que el alcohol provoca la liberación citoquinas, proteínas responsables de síntomas de malestar general como cefalea, alteraciones gástricas, entre otros.

Los congéneres, son sustancias propias del proceso de la elaboración del alcohol, son elementos químicos que le confieren características específicas como el color y sabor; éstas sustancias (metanol, histamina, acetaldehído y otros polifenoles) tóxicas para el organismo influyen en la severidad de la sintomatología.

El congénere metanol tiene especial afinidad con la enzima encargada de metabolizarlo y continúa provocando efectos de la resaca aun cuando el etanol ha sido eliminado del organismo.

Aunado a los factores ya expuestos también se atribuye la naturaleza diurética del alcohol. Diurético es toda sustancia que provoque la eliminación de agua y electrolitos del organismo a través de la orina o deposiciones. El alcohol actúa sobre la hormona ADH responsable de regular la absorción y eliminación renal de agua, produciendo deshidratación; 2 onzas de licor puede dar como resultado la eliminación de hasta 1 litro de orina, por si fuera poco los vómitos contribuyen al efecto diurético, pues resultan en una pérdida adicional de líquidos.

Irónicamente se aconseja beber café para la resaca o atenuar los efectos alcohol: cierto es que la cafeína tiene efectos analgésicos para aliviar el dolor de cabeza, pero podría empeorar un estado preexistente de deshidratación debido a las propiedades diuréticas de las xantinas y tampoco se ha comprobado que produzca “sobriedad”.

Referencias: más información y temas relacionados.

Anuncios

El bostezo: fisiología y antropología.

Contrario a las creencias respecto a los mitos sobre el bostezo, desacertada es la teoría que reza que es señal de fatiga o aburrimiento o que es “contagioso”; hasta hoy las bases científicas sostienen que su función es ventilatoria, manteniendo una temperatura óptima para su apropiado funcionamiento.

El origen fisiológico del bostezo es provocado por un aumento de la temperatura cerebral y su finalidad es regular dicha temperatura. Un estudio demostró que la temperatura corporal era elevada antes el bostezo y posteriormente descendía.

“Al igual que los ordenadores, el cerebro humano es muy sensible a las temperaturas y debe permanecer fresco para operar eficientemente”, según Gary Hack de la facultad de odontología en Maryland y Andrew Gallup de la Universidad de Princeton, autores de un estudio publicado recientemente en la revista Medical Hypotheses.

Antropológicamente, “los bostezos son un legado de nuestra condición animal anterior a la de humanos, que cumplían una finalidad social, en el caso de los primates: transmitir la necesidad imperiosa de iniciar una acción colectiva y preventiva frente a intrusos. La Ciencia no ha descubierto en el bostezo ninguna utilidad en la vida moderna; ni siquiera la de oxigenar los pulmones. Experimentos realizados en la Universidad de Maryland (Estados Unidos) han demostrado que las personas sometidas a sobredosis de oxígeno no disminuyen la frecuencia de sus bostezos; son un puro residuo ancestral y genético”, Eduardo Punset.

“Otras teorías sugieren que el bostezo sirve para sincronizar el comportamiento o ánimo entre animales gregarios, de forma similar como lo hace el aullido de una manada de lobos durante la luna llena. El bostezo entonces emitiría una señal de cansancio hacia otros miembros del grupo para sincronizar los patrones de sueño y períodos de actividad.”